Palabras
pronunciadas en ocasión de nombrar“Luis
M. Carbonell” al Auditorio del Centro de Microbiología y Biología Celular el 15
de Octubre de 2009.
Luis M. Carbonell
Academia de Ciencias Físicas,Matemáticas y Naturales.
Estimados
y queridos amigos todos:
Hoy nos reunimos en este
Auditorio para darle el nombre de uno de los que dirigió este Centro de Microbiología hace ya bastantes
años. Siendo yo el homenajeado no me queda sino agradecer a los promotores de
este honor que se me ha conferido, dando las gracias especialmente a la Dra.
Gioconda San Blas, la cual con su proverbial dinamismo, logró que se efectuara
este acto precisamente en los momentos críticos por lo que pasa el instituto. El
que se le de mi nombre a este Auditorio no descarta en absoluto la serie de
personas que han colaborado a través de los años para iniciar yhacer progresar nuestro Centro de
Microbiologíay Biología Celular.
Este Centro es un ejemplo
clásico de cómo una institución va progresando positivamente a través de
iniciativas que se superponen y continúan en el tiempo. Todo empieza en 1959 con
la creación del Departamento de Histología y Patología Experimental, el cual
absorbe al Laboratorio de Leprología. En 1968 este departamento recibe el
nombre de Departamento de Microbiología y al unirse con el Departamento de
Virología en 1969, ambos forman el Centro de Microbiología. Tiene como sede
este, para entonces, recién inaugurado edificio, construido en parte con fondos
donados por la Embajada de Alemania a través de los buenos oficios del Dr.
Gernot Bergold, nuestro virólogo. Más tarde se desarrollan nuevos proyectos con
la adición de investigadores y una ampliación estructural dando origen al
Centro de Microbiología y Biología Celular.
Tengo que confesar y lo puedo
decir basándome enmi actuación en las
diversas posiciones que ejercí en el IVIC, que. coordinar la investigación en
una institución en franco crecimiento y sobre todo, coordinar a los investigadores
es una tarea ciclópea.
En el IVIC se estaba creando
una nueva profesión, la del investigador profesional y el investigador actuaba,
entonces como ahora, y no se crea que lo diga en sentido peyorativo, como una
“prima dona” símil que calza a la
perfección con el comportamiento de la diva operática. El investigador es básicamente
independiente, establece que lo mas importante es lo que está haciendo, entra
en delirium tremens cuando el experimento ha dado resultado positivo, pero
también se deprime cuando las cosas no salen como él quiere. Pero esta
depresión le sirve de estímulo para iniciar el siguiente experimento.
Por lo tanto, en más de una
ocasión hay que actuar no como jefe sino como sicólogo. Precisamente por este
encerramiento en si mismo, el investigador llega en casos extremos, a perder
contacto con la realidad, la cual considera como un estorbo para su trabajo.
Sin embargo multitud de
investigadores, de gran mérito, han salido de sus laboratorios para luchar en
la defensa de sus valores y los del país. El mejor ejemplo lo tenemos en
Einstein cuando se rebeló contra el uso de la bomba atómica. Aquí en el país
los investigadores han salido a protestar por la prensa y en diversos foros por
el inicuo tratamiento que se le da al investigador no solo por parte de las
autoridades del instituto sino también, hasta el más alto nivel presidencial.
Ahora bien, ¿cómo veo yo al
IVIC desde afuera, sin tomar parte en los sucesos día a día?Podría decir sin ambages que me estremezco de
ira e indignación cuando me entero de las violaciones a los derechos de los
investigadores, hipócritamente justificada por quienes deberían ser sus
custodios. Se está tratando de implantar
una cosa que llaman “ciencia pertinente”, demostrando así lo ignaro que son,
pero al mismo tiempo siento una profunda pena por el lamentable silencio de otros
investigadores que, precisamente por su posición y antigüedad en el Instituto, podrían
influir con una protesta racional contra las malas decisiones tomadas por la
Directiva del Instituto. Este silencioo
indiferencia se refleja claramente en la poca asistencia a las reuniones de la
Asociación de Investigadoresy a las muy
pocas Asambleas de Investigadores, en las cualessolo un puñado de investigadores protestan.
Ahora
bien, ¿cuál es la causa de este silencio?.
A mí parecer la causa
principal es el miedo o temor. Esa perturbación emocional, angustiosa del ánimo,
que produce un sentimiento generalmente desagradable por la percepción de un
riesgo o daño, real o imaginario. Para su información, el miedo es producido
por un pequeño órgano nervioso perteneciendo al sistema límbico: la amígdala,
que construye las emociones básicas. Sin
embargo no crean Uds. que yo no tengo miedo, lo tengo y mucho, pero he logrado
revertirlo positivamente hacia la defensa de los valores que todo investigador
tiene, pero¡sigo teniendo miedo!.
Cuando veo que el IVIC, que
todos conocimos y que logró un reconocimiento nacional e internacional, se está
destruyendo sistemáticamente, diría yo con alevosía y premeditación, echando
por la borda cosas tan importantes como la Comisión Clasificadora, la Asamblea
de Investigadores y esa interacción tan fructífera entre investigadores y
autoridades, no queda más remedio que pensar que enfrentamos una situación auspiciada
y liderada por un personal directivo, que a pesar de considerarse algunos de
ellos investigadores, no tienen ideas clarasde cómo llevar adelante esta institución científica y es más, no saben
realmente lo que es ciencia y como hacerla.
Hay que tener presente que el
actual gobierno y la Dirección del Instituto tienen como objetivo muy claro lograr,
en el correr del tiempo, un instituto en el cual los valores de la ciencia no sean
respetados, en que la imposición autoritaria sin consultas deningún tipo sea la norma, en que la dirección deinstituto sea omnipotente. En fin una institución donde los
investigadores son denigrados y no creen
en la meritocracia no nos queda sino la alternativa de luchar por la
supervivencia.
Que triste que en nuestro país
tengamos que hablar y expresarnos de esta manera, situación impensable en un
país democrático, porque no nos llamemos a engaño, estamos ya en una dictadura
que cada día se hará más fuerte, más restrictiva, más autoritaria y con menor
atención a las necesidades del ciudadano.
Anteriormente he dicho que no
nos queda sino luchar por la supervivencia. Desgraciadamente tenemos pocas
armas para esta lucha final. Un arma es la protesta constante y formal,
adelantándose a las malas iniciativas del gobierno. La poca nula información sobre
las actividades gubernamentales hacen difícil las acciones, las mentiras incesantes
dichas con enorme desfachatez, repetidas en forma constante, según lo
establecido por Goebbels que “una mentira dicha en forma persistente al fin
parece verdad”, las alteraciones de las estadísticas gubernamentales y las
propias del instituto, todos estos factores conforman un cuadro, que si bien
nos pone en desventaja, sin embargo es el mayor acicate para la lucha.
Acordarse de David y Goliat.
Otro
instrumento de lucha son las comunicaciones enviadas al exterior, informando
sobre la situación deplorable en que está la cienciaen el país. Indudablemente hay un interés en
los países desarrollados demostrado por los artículos y editoriales aparecidos
en prestigiosas revistas internacionales, los cuales se hacen eco de nuestras
críticas, y cuyos planteamientos han sido respondidos por el Gobierno Nacional con
argumentos poco convincentes. Todo esto nos indica que la condenaciónconstante de las políticas científicas
gubernamentales en sus diversos aspectos empieza ha hacer mella.
Otro instrumento que se debe
de usar en forma constante son las reuniones de gruposbajo la forma de talleres y seminarios donde
se expongan y discutan las críticas a las diversas actuaciones del gobierno
relacionadas con su política científica
·A pesar de todo lo que está sucediendoelevemos un himno al optimismo y veamos en
el futuro un IVIC restablecido, sus heridas curándose, trabajando normalmente y
sobretodo prestando a la nación los servicios que le correspondan como
instituto de investigación, en el momento en que todos estos maléficos olores
del socialismo del Siglo XXI se hayan esfumado.